sábado, 5 de abril de 2008

¡Asesinos a sueldo a mí! (6)


Contactar con un asesino profesional no es fácil. Requiere paciencia, saber hacer, tenacidad y, sobre todo, buena suerte.

Dejar caer unas frases en un bar de mala fama, una confidencia en el andén de una estación, desencriptar la web adecuada y listo, suficiente, ya está todo dicho.

A veces la información se extravía, se adentra en meandros lodosos, se pierde, se diluye. En otras ocasiones, por el contrario, rebota como la bolita de acero de las máquinas de petacos, que se da de golpes contra el cristal. Es cosa del destino, el hado, el azar o la necesidad, vaya usted a saber. La bolita va chocándose contra los obstáculos, sale disparada de uno a otro, una y otra vez. Hasta que la noticia llega a oídos atentos, receptivos. Y, de repente, game over, se acaba el juego y comienza el baile.

Los intermediarios actúan frenéticamente. El encargo avanza inexorable hasta su destinatario, el verdugo, porque hay que llamarlo así. A partir de ese momento, todas las cartas están sobre la mesa. La Muerte, serena, escruta el desarrollo de la partida, espía los gestos de los jugadores, sondea el menor latido de su corazón, les toma el pulso, sin que se den cuenta. Babea de gusto, encantada con el espectáculo. Le van a facilitar la tarea, le van a hacer el trabajo sucio, ¿qué más se puede pedir?

Thierry Jonquet: Ad vitam aeternam
Éditions du Seuil, 2002

7 comentarios:

Alfred dijo...

Sí que es bueno el amigo Thierry Jonquet, sí. "Tarántula" me continúa pareciendo, años después de que la leyera, una de las mejores y más retorcidas y enfermizas historias sobre el tema de la venganza que jamás haya leído (o una de las mejores y más retorcidas y enfermizas historias, a secas, que jamás haya leído), mientras que "La bella y la bestia", la novela con la que le descubrí, tampoco se queda atrás.

A ver cuando le leo algo más, aunque no sea un autor, por desgracia, demasiado accesible, dentro de nuestro mercado. Este "Ad vitam aeternam" que aquí se cita, en cualquier caso, terminará cayendo, tarde o temprano.

Ahora, por de pronto, seguiré leyendo "California Roll", de Roger L. Simon, que tampoco está nada mal.

Un saludo.

Noemí Pastor dijo...

Hola, Alfred, alma gemela. A mí también me gusta mucho Jonquet, pero si no lees en francés, lo tienes claro, porque tiene poco traducido. Este "Ad vitam aeternam" sí está en español.
Merche me odiará por ponerme, como dice ella, pedorra, pero es "La bestia y la bella", al revés. Habrá que porbar esa de R.L. Simon.

Alfred dijo...

Lleva usted toda la razón, mi querida Noemí; "La bestia y la bella", y no al revés, es el título de la primera novela que le leí al amigo Jonquet. Me traicionó la inercia, y la costumbre, y escribí, por error, el título del cuento clásico al que aludía con el del suyo, entiendo, el escritor francés. Quede, pues, constancia de la rectificación, que le agradezco, pues está muy feo, eso de desinformar, aunque sea por despiste.

Por otra parte, soy bien consciente, no crea, de las pocas obras del novelista francés que tenemos traducidas por aquí. De ahí que comentara que se trata de un autor, por desgracia, bastante poco accesible, dentro de nuestro mercado. Y de ahí, también, que fuera una noticia tan buena el hecho de que se publicara recientemente este "Ad vitam aeternam", junto con una nueva edición de su imprescindible "Tarántula". Lástima que luego, hasta donde yo sé, no hayan seguido sacando más títulos del mismo autor. Los dos libros citados, junto con un relato incluído en la antología "La feria del crimen", son lo único suyo que se puede encontrar a día de hoy, de hecho, aquí en España, según tengo entendido.

Por último, le diré que lo tendrá bastante complicado, asimismo, para encontrar algo del señor Roger L. Simon, y su personaje, el detective privado, judío y comunista, Moses Wine, en cualquier librería normal. Hace años, creo, que no se publica nada suyo, ni viejo ni nuevo, por estos lares.

Es una de las razones, en fin, por las que me abastezco de lecturas, principalmente, en librerías de viejo y ocasión.

Al propio Thierry Jonquet, sin ir más lejos, lo descubrí gracias a la mítica colección "Etiqueta Negra", de Júcar, mucho antes de que volvieran a editarlo recientemente por aquí.

Pero bueno, la verdad es que el mercado atraviesa un momento bastante bueno, en la actualidad, por lo referido a nuestro amado género negro, así que tampoco es cuestión de quejarse más de la cuenta, por mucho que el apartado de los clásicos se tenga algo descuidado, más allá de los mismos cuatro nombres de siempre.

Un saludo.

Jesús Lens dijo...

Oíga y no iba ese tal Almodóvar a llevarla al cine?? A la Tarántula, me refiero.

Noemí Pastor dijo...

Hola, la Colección Júcar ha sido también mi alimento espiritual. Yo me la agenciaba en la biblioteca pública, pues tengo la suerte de trabajar junto a una biblioteca cuya directora es fan del noir.
Pues sí, Almodóvar iba a rodar "Tarántula", con el título de "La piel que habito", que es como se titula la novela en alemán: "Die Haut, wo ich wohne". (Merche, no me mates). Ahora parece que está con otra cosa, "Los abrazos rotos", que es también un juego de palabras del francés, que no voy a explicar porque entonces sí que me extermina la señora Verdugo. En la tele he oído hablar sobre "Los abrazos" y resulta que le atribuyen la misma trama que "Tarántula". O no se enteran o ya me he hecho un lío. Habrá que acudir al blog de Pedro, recién estrenado, para salir de dudas. Si alguien lo sabe, que lo aclare, porfa, plis.

Ricardo Bosque dijo...

Gran colección la de Etiqueta Negra. Y un motivo más para viajar cada verano a Gijón (durante la Semana Negra, claro) para aprovisionarse de lectura jucariana para unos cuantos meses.

Noemí Pastor dijo...

¡Y yo que no he ido nunca a Gijón! Todos los años digo que voy a ir y todos los años me viene fatal. A ver si me espabilo de una vez.